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lunes, 26 de mayo de 2014

Es la política. Imbécil!!!


Por Arq. Guillermo Meyer

Un Premio Nobel de Economía decía que existen cuatro tipos de países: los desarrollados, los subdesarrollados, Japón y Argentina. No se podía explicar como un país devastado por la guerra y sin recursos naturales pudo en poco tiempo convertirse en una de las primeras economías del mundo. Del mismo modo era imposible entender como Argentina, privilegiada en cuanto a disposición de recursos naturales y una población con un nivel cultural destacado, haya entrado en una espiral de decadencia cada vez más profunda.

Por eso es inconducente analizar la realidad de nuestro país sin considerar la calidad de las instituciones políticas. Esto es porque el éxito o el fracaso de un país dependen, fundamentalmente, de cómo la política determina la economía.

A partir de la Organización Nacional, nuestro país experimentó un extraordinario crecimiento impulsado por un modelo agroexportador. La pequeña élite que se dedicaba a esa actividad detentaba el poder político y había organizado la sociedad en su propio beneficio. Pero ese modelo no sería sustentable a futuro si no se aprovechaba ese crecimiento para avanzar hacia la innovación y diversificación productiva acompañadas de una mejor distribución de los ingresos y las oportunidades. Si bien esto hubiera sido un importante avance para el país, también implicaba un serio riesgo para las ventajas consolidadas de esa élite. No podían permitir que nuevos actores generaran riqueza; no podían, por lo tanto, permitir el florecimiento pleno de una democracia que los obligara a compartir el poder político.

Finalmente, la lucha y el empuje de amplios sectores de la sociedad por obtener protagonismo político y social dieron sus frutos cuando, en 1916, lograron acceder al gobierno a través de la Unión Cívica Radical. El radicalismo gobernó hasta 1930, cuando Hipólito Yrigoyen fue derrocado mediante un golpe de estado. En ese momento Argentina era uno de los países más importantes del mundo.

Durante entonces hasta la recuperación definitiva del sistema democrático en 1983, el país fue gobernado 11 años y 4 meses por los conservadores y su “Fraude Patriótico”, 21 años y 8 meses por gobiernos de facto, 3 años y 11 meses por la UCRI, 2 años y 8 meses por la UCRP y 12 años y 1 mes por el Partido Justicialista como máximo exponente del populismo vernáculo.

En 1983 se produjo un importante cambio cultural que significó una bisagra en la historia del país. El recuerdo de los oscuros años vividos, el Juicio a las Juntas y la prédica de Raúl Alfonsín convencieron a los argentinos de nunca más permitir gobiernos de facto ni  tolera horrores como los que estos produjeron. A partir de entonces hasta la fecha, el Partido Justicialista gobernó 22 años y 11 meses mientras que la Unión Cívica Radical lo hizo 7 años y 7 meses.

Tanto los gobiernos de facto como los populistas, priorizaron su propia permanencia en el poder por sobre todas las cosas; a veces desatando cruentas luchas entre sus propias facciones. A pesar de que en cada período hablaban de un nuevo país y usaban palabras como “revolución”, finalmente siempre reprodujeron el mismo sistema consistente en obtener el poder y conservarlo a toda costa. Tenían muy claro un proyecto de poder; pero nunca tuvieron, ni les importó tener, un proyecto de país. La recuperación de la Democracia dejó atrás el período de golpes militares y aseguró la libertad, sin embargo el éxito político del populismo siguió poniendo en práctica una concepción del poder que, en esencia, es la misma que desde hace décadas nos viene llevando de fracaso en fracaso.

Esta forma de concebir el poder se caracteriza por:

-          Un líder carismático. Erigen un líder presentado como el salvador de la Patria, una suerte de caudillo al que se le deben confiar los destinos de la Nación. Se pretende que el ciudadano ceda a esta figura paternal su protagonismo y su responsabilidad como individuo, desentendiéndose de los problemas comunes. El debate político pasa a girar en torno a la lealtad debida a ese líder, mientras que el debate de ideas queda en un lugar marginal. Pero cuando las esperanzas puestas en ese líder se ven defraudadas, se lo reemplaza por otro, que hereda el apoyo popular y garantiza la continuidad del mismo esquema en el poder.

-          Capitalismo de amigos. Se establece una fuerte sinergia entre poder político y poder económico. Los primeros buscan la permanencia en el poder y el otro hacer negocios a costa de los intereses de la mayoría. A veces se suceden conflictos de intereses que hacen que los empresarios amigos cambien y sean reemplazado por otros que se convierten en los nuevos ricos de ese período populista. Cartelización de la obra pública, exenciones impositivas y complicidad para eludir limitaciones legales son moneda corriente.

-          Discurso de “moda”. El populismo siempre buscó maquillarse según el clima de época; fueron la “Argentina del Primer Mundo”, luego el “Modelo Nacional y Popular” y ahora cada vez hay más en la línea esperemos a ver qué onda. A pesar de las diferencias en el discurso, coinciden en la total ausencia de compromiso real con la postura ideológica proclamada.

-          Relato épico. Transforman su posición política en una cuestión identitaria cuasi religiosa. Para eso desarrollan un relato dirigido a instalar creencias, de manera que la adhesión sea una cuestión de fe donde no importan los hechos, ni los argumentos, ni las explicaciones. De esa manera su posición política se convierte en una cuestión identitaria cuasi religiosa, es decir, hay creer y no pensar. Entonces, la fe ciega y cegadora en la certeza absoluta de una visión de la realidad hace que muchos sientan que con su adhesión cooperan con una empresa épica, aunque eso signifique secundar y transigir con cosas que tal vez repugnen moralmente. Así es como muchos aún se tragan sapos, mentiras y excusas en nombre de la expansión de un supuesto modelo nacional y popular cuando único que se expande es el patrimonio personal de funcionarios y amigos.

Siempre las sociedades han necesitado certidumbre sobre su presente y futuro; creer en algo. Si bien el auge de las comunicaciones facilita el acceso a la información sobre lo que sucede, cuando la inmediatez y la superficialidad son culturalmente dominantes se dificulta el discernir entre lo verdadero y lo falso. Esa preponderancia de las apariencias facilitó a los malos gobiernos mentir, omitir, exagerar, engañar y descontextualizar para sostenerse en el poder.

-          Cortoplacismo. Para asegurar el éxito electoral necesitan generar en la población una sensación de satisfacción a modo de placebo. Por ese motivo concentran todo el esfuerzo en aquellas políticas que producen efectos positivos a corto plazo, aunque comprometan negativamente el largo plazo. La falta de planificación a futuro y los cambios bruscos de orientación política impulsados por el mismo partido de gobierno, llevan indefectiblemente al estancamiento. Por ejemplo, los mismos hace una década privatizaron mal, hoy estatizan también mal; en ambas transacciones siempre el Estado resultó perdedor.

La satisfacción de lo inmediato muchas veces significa renunciar a la posibilidad de desarrollo en el fututo. La inmediatez está instalada en toda la sociedad y el populismo lo entiende y lo utiliza. Los argentinos creyeron en la “plata dulce” de los 70, el “uno a uno” en los 90 y ahora en el crecimiento a tasas chinas. Muchos disfrutan mientras duran esas “fiestas” y toleran la irresponsabilidad y la corrupción del gobierno a cambio de compras en cuotas o algún viaje al exterior. Sin embargo esos períodos siempre terminaron en crisis de gran magnitud que, a pesar de quedar en la memoria colectiva de los argentinos, no han servido como aprendizaje para evitar caer siempre en la misma trampa. Durante los 90 la sensación de bienestar fue financiada con endeudamiento externo y en el 2001 estallaron las consecuencias. Ahora esa “fiesta” se financia desperdiciando las ventajas de los altos precios internacionales de nuestros productos, pateando deudas hacia adelante, echando mano a los recursos del ANSES y dilapidando las reservas del BCRA.

-          División de la sociedad. Para asegurar el apoyo popular buscan generar el temor a las consecuencias de una eventual derrota del gobierno. Para ello es necesaria la existencia de enemigos que encarnen los peores temores de la sociedad. Para asegurar esa conveniente polarización esos terribles enemigos son metidos en la misma bolsa que el resto de la oposición de manera que los atributos negativos de unos se trasladen también a los otros. No aceptan matices, si no se está a favor de algo, es porque se está en contra. Al instalar la idea de que el grupo que gobierna debe triunfar sí o sí para salvar al país, justifican el arremeter contra todo aquello que signifique un obstáculo a un supuesto mandato histórico; no importa si se trata de la República o la Constitución Nacional.

Ese rechazo al diálogo y el pluralismo, y la consecuente degradación en la calidad del debate político, permite esconder las debilidades del relato oficial. Quien tiene seguridad en sus convicciones acepta gustoso la crítica y el debate porque sabe que sus ideas pueden resultar fortalecidas; en cambio, esto es inconveniente cuando no existen convicciones o cuando las verdaderas intenciones son inconfesables

-          Clientelismo y utilización de los pobres. La pobreza no se debe a la ignorancia, torpeza o incapacidad de quienes gobiernan, sino a decisiones tomadas con la intención de sostener esa situación. Se aplica una suerte de “teoría de las migajas” consistente en satisfacer las necesidades inmediatas de a una franja de la población, pero sin resolver su situación de vulnerabilidad. De esta manera los más pobres son convertidos en rehenes permanentes de un gobierno que les entrega “migajas” a cambio de obediencia.

El quiebre de la voluntad de millones de personas para reducir sus expectativas a la mera subsistencia genera dependencia, esta es fundamental para la creación de redes clientelares, las que a su vez forman parte de la maquinaria electoral del oficialismo. Esta concepción del poder ve a los pobres como clientes y no como ciudadanos. Esto explica por qué en la actualidad la pobreza es igual o mayor que en los años 90, a pesar de que en esta última década el gobierno dispuso de un volumen de recursos como ningún otro.

De esta manera jamás lograremos un desarrollo económico con equidad e igualdad de oportunidades que garantice una mejor calidad de vida para todos hasta que no resolvamos las causas políticas que lo impiden.

Actualmente estamos siendo testigos del final de un ciclo populista. Del mismo modo que ex menemistas renegaron de esa pertenencia para convertirse en duhaldistas y luego en kirchneristas, ahora, silbando bajo, buscan una nueva figura para seguir recreando la misma lógica y práctica política. Posiblemente la presidente y sus laderos más cercanos serán convertidos en chivos expiatorios mientras que los demás, cual Afrodita renovando su virginidad con un simple baño de mar, reaparecerán hablando de la necesidad de lo nuevo y de la renovación. Nos dirán que son los únicos que pueden gobernar y rescatarnos de los desastres que ellos mismos ayudaron a provocar; nos dirán que nos llevarán a un país de ensueño del que nos han alejado durante tantos años de gobierno. Son los mismos gobernadores feudales, los mismos barones del Conurbano, las mismas redes clientelares, los mismos funcionarios de gobiernos corruptos.

Las únicas excepciones a esta lógica de construcción política han sido los gobiernos radicales que han debido heredar crisis muy fuertes y enfrentar a su vez una oposición virulenta y ansiosa de recuperar el poder lo antes posible. No es casual que dieron los únicos presidentes que no se han enriquecido en el poder. Fueron los que han planteado cuestiones que hacían a una transformación política y social profunda y a largo plazo y con un proyecto de país: primeras leyes favorables a la clase obrera; creación de YPF; promoción y defensa de la modernización de la universidad pública reformista de 1918; planes de alfabetización; defensa de los intereses nacionales frente a la prepotencia foránea; el Juicio a las Juntas,; obras públicas pensando en el futuro como hospitales, escuelas, obras hidroeléctricas y ferroviarias; logro del autoabastecimiento energético; planteamiento de propuestas estratégicas como el traslado de la Capital, etc. El populismo, sin proyecto de país ni ataduras éticas avanza rápido, pero sin dejar nada en concreto, en cambio quien respeta la república y es consecuente con sus valores e ideales, avanza muy lentamente; pero de manera concreta y firme.

Para no caer nuevamente en las mismas trampas, los argentinos debemos reconocer nuestras propias fallas morales y entender que no hay beneficio individual si no se realiza el bien común; debemos dejar atrás la “viveza criolla” y el miedo a parecer tonto por ser honesto. No hay posibilidad de salida cuando en un país quien hace las cosas bien pierde y el que hace las cosas mal gana; estamos perdidos si creemos que la salvación pasa por fagocitarnos unos a otros.

Para que un país avance es necesario que tenga instituciones políticas de calidad; para ello es necesario que haya partidos políticos fuertes que discutan proyectos en lugar de nombres o fotos. No habrá instituciones sólidas si dependen de agrupaciones cuya estabilidad depende de la ubicación en las encuestas de una figura estelar.

Debemos apostar a un gobierno que tenga entre sus principales preocupaciones lograr que todos los habitantes tengan la posibilidad de desplegar sus capacidades; como también incentivar el surgimiento y materialización de buenas ideas. Para eso es fundamental un sistema educativo que vuelva a ser motor de la movilidad social e incentive el talento incipiente. Quien sabe, tal vez alguien que podría haber sido Premio Nobel se encuentra en estos momentos viviendo en la extrema miseria o en la calle por el solo hecho de haberle tocado nacer en un hogar marginado sin oportunidades ni expectativas.

No se trata de sustituir un nombre por otro nombre; para salir de esta decadencia necesitamos derrotar una forma de entender el poder político. Ya sabemos por experiencias anteriores que cambiar las cosas no es algo sencillo. Hacerlo significa afectar intereses corporativos tanto en lo político como en lo económico; y estos no se van a quedar quietos. Sabemos que va a ser difícil pero vale la pena intentarlo; y vale la pena porque es la única alternativa que tenemos para que nuestro país sea un mejor lugar para vivir.

jueves, 15 de agosto de 2013

Después de las PASO 2013

 Por Guillermo Meyer

"Sigan a ideas, no sigan a hombres, fue y es siempre mi mensaje a los jóvenes.
Los hombres pasan, las ideas quedan y se transforman en
antorchas que mantienen viva a la política democrática."
Raúl Alfonsín 

Las lecturas sobre un resultado electoral pueden poner el foco en distintas cuestiones. Por un lado, se han escrito ríos de tinta acerca de los casi 30 puntos que perdió el FPV con respecto a la elección de 2011 y sobre el final de cualquier sueño de reelección. Esto último quita por fin del debate político algo que, de por sí, era imposible por contradecir la Constitución Nacional. 

Pero si levantamos la mirada hacia el futuro, cabe destacar que comienzan a configurarse dos alternativas principales  para los argentinos. Una pone el acento sobre figuras alternativas y la otra, en cambio, sobre un proyecto alternativo de país.

Una surge del triunfo de una versión del justicialismo en la provincia de Buenos Aires. Se trata de un frente formado por dirigentes que siempre fueron parte del kirchnerismo (de la misma manera que antes lo fueron del menemismo). Nada dijeron estos años sobre el despilfarro de las oportunidades que el mundo le dio a nuestro país, ni sobre el clientelismo, la corrupción, las políticas erradas que nos hicieron perder el autoabastecimiento de petróleo, las mentiras del INDEC, la inflación, los trenes que chocan, etc. No dicen nada de eso porque fueron parte del proyecto kirchnerista y crecieron bajo su ala. Asimismo el engrosamiento de sus filas se hace a través de sumar kirchneristas arrepentidos como los “Barones del Conurbano” a los que se les agregarán próximamente gobernadores feudales, legisladores y funcionarios. Sería muy ingenuo creer que los Kirchner fueron los únicos responsables de lo sucedido durante su gobierno. No hubiera existido kirchnerismo sin kirchneristas, los mismos que ahora conforman esta alternativa. Posiblemente cambien sus formas, sus modales y hasta su discurso según el clima de época, pero en el fondo, no son más que la alternativa de la continuidad. 

Por otro lado se está consolidando un polo socialdemócrata con el radicalismo como columna vertebral. Obtuvo aproximadamente el 24% de los votos en todo el país con importantes triunfos en Santa Cruz, La Rioja, Catamarca, Corrientes, Mendoza, Santa Fe y en Capital superó al FPV y al PRO. A esto se suman excelentes elecciones en otros distritos como en Tucumán, Chaco, Córdoba y Jujuy (donde la mínima ventaja a favor del FPV está sospechada de fraude). 

 La presencia del candidato del Frente Renovador en todos los medios bajo el título de “gran ganador” puede confundir al elector que prioriza el voto útil para derrotar al actual gobierno. Por su condición de segunda fuerza nacional, la UCR, y el polo socialdemócrata que conforma, está apenas a un puñado de votos para arrebatarle al kirchnerismo el consuelo de decir que siguen siendo la primera fuerza nacional. De esta manera no solo es posible derrotar al kirchnerismo, sino también desterrar una forma nefasta de concebir el poder. 

Más allá de esto último, no se trata sólo de estar en contra de algo, sino de promover un proyecto de país con igualdad de oportunidades, desarrollo, pluralismo, transparencia y donde el esfuerzo sea premiado. Por eso no nos limitamos a seguir nombres de moda (las modas son efímeras) ni a buscar el poder por el poder mismo. Los radicales seguimos ideas, y buscamos el poder para plasmarlas en proyectos y acciones concretas para hacer de Argentina un mejor lugar para vivir.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Esto que nos pasa!

Por Guillermo Meyer

Durante los últimos años el discurso del gobierno se ha esforzado en establecer criterios y argumentos para interpretar la realidad en el sentido que más les conviene. Según ese relato todo marcha más que bien; mientras que cotidianamente intentamos sobrevivir a la inflación, la inseguridad, los aumentos de tarifas, etc.

- Dicen ser la nueva política, pero siguen apoyándose en los “barones del Conurbano” y gobernadores feudales como Alperovich e Insfrán.

- Dicen ser los únicos defensores de los derechos humanos, pero omiten el enriquecimiento de los Kirchner usufructuando la Circular 1050 de Martínez de Hoz; la participación en el gobierno dictatorial de personajes como Alicia Kirchner; el apoyo en 1983 al candidato del PJ, que proponía la amnistía a los genocidas; y el silencio frente al indulto menemista.

- Dicen que cuestionan la década del ’90, pero fue el entonces gobernador Néstor Kirchner quien elogió a Menem como “el mejor presidente de la historia”.

- Dicen que la presidente se sacrifica por el pueblo, pero eluden explicar su enriquecimiento o lo hacen con argumentos inverosímiles.

- Dicen haber recuperado YPF, pero fueron los impulsores de su privatización en los ´90 y posteriormente cómplices de su vaciamiento.

- Dicen enfrentar las corporaciones, pero permiten que empresas mineras depreden nuestros glaciares.

- Dicen trabajar por los pobres, pero son los más necesitados los que más sufren el peso de la inflación. - Dicen apostar al peso argentino, pero no explican por qué Néstor compró dos millones de dólares una semana antes de que aumentara el precio.

- Dicen mejorar los trenes. Pero es inocultable la degradación del sistema ferroviario en medio de escándalos de corrupción e incompetencia.

- Dicen traer dignidad a los argentinos, pero aplican una suerte de “teoría de las migajas” consistente en satisfacer las necesidades inmediatas de los sectores más vulnerables sin resolver su situación de vulnerabilidad. De esta manera los más pobres son convertidos en rehenes permanentes de un poder que los hace dependientes de esas “migajas”.

- Dicen haber aumentado la inversión en educación, pero los indicadores indican que su calidad decae año a año. La cantidad de jóvenes que ni estudian ni trabajan ha aumentado en aproximadamente un tercio desde 2001.

- Dicen reivindicar a los históricos caudillos federales, pero utilizan discrecionalmente los fondos públicos como medio para disciplinar gobernadores e intendentes. Esto también es posible por la incapacidad y debilidad de principios de gobernadores que, además, pertenecen al mismo partido político.

- Dicen haber acabado con el negocio de las AFJP, pero los derechos de los jubilados siguen siendo atropellados y se vetaron el 82% móvil.

- Dicen enfrentar a los “oligarcas”, categoría en la que incluyen a manifestantes de clase media delatados por la calidad de sus vestimentas o de sus cacerolas. Pero los atacan por mucho menos de lo que son ellos mismos. La mayoría de los principales dirigentes kirchneristas son millonarios, viven en los barrios más caros y llevan enormes sumas de dinero encima, ya sea en vestimenta y/o alhajas.

- Dicen defender la soberanía, pero perdieron el estratégico autoabastecimiento de petróleo que inició Alfonsín en 1988. Esto le cuesta al país miles de millones al año y nos hace dependientes de los vaivenes del precio del petróleo.

- Dicen ser los únicos eficientes, pero después de años de crecimiento, producto de un período donde el mundo ha sido excepcionalmente favorable, no lograron traducir ese crecimiento un desarrollo que hubiera mejorando nuestra calidad de vida.

Política o dogma pseudoreligioso

Sin embargo al kirchnerismo no le importan estas contradicciones. El relato oficial está dirigido a instalar creencias, de manera que la adhesión sea una cuestión de fe donde no importan los hechos, ni los argumentos, ni las explicaciones. Es decir, se exige creer y no pensar.

Siempre las sociedades han necesitado certidumbre sobre su presente y futuro; creer en algo. Si bien el auge de las comunicaciones facilita el acceso a la información sobre lo que sucede, cuando la inmediatez y la superficialidad son culturalmente dominantes se dificulta el discernir entre lo verdadero y lo falso. Esa preponderancia de las apariencias permitió al kirchnerismo mentir, omitir, exagerar, engañar y descontextualizar para sostenerse en el poder.

Por lo tanto, la fe ciega y cegadora en la certeza absoluta de una visión de la realidad según una fuente infalible hace que muchos sientan que con su adhesión cooperan con un compromiso moral, aunque eso signifique secundar y transigir con cosas que tal vez les hubieran repugnado moralmente en otro momento. Así es como se tragan sapos, mentiras y excusas en nombre de la expansión de un supuesto modelo nacional y popular cuando único que se expande es el patrimonio personal de funcionarios y dirigentes oficialistas.

La política, en una democracia moderna, es la herramienta fundamental para articular voluntades, generar consenso y administrar disenso; algo absolutamente incompatible con esto que se pretende imponer como religión rebelada. Por eso, el retroceso de la política frente a esta suerte de dogma pseudoreligioso nos estaría regresando a una época en la que buscar la verdad, razonar y tener una mirada crítica de la realidad era considerado abominable: la Edad Media.

Van por todo

Esta concepción del poder justifica arremeter contra todo aquello que signifique un obstáculo sin importar si se trata de la República o de la Constitución Nacional. Actúan como si la legitimidad dada por el 54% de los votos los habilitara a confundir el Estado con el Gobierno, y a este con el FPV.

No aceptan matices; o se está a favor o se está en contra. El rechazo al pluralismo y, por ende, al diálogo, demuestra la debilidad del relato oficial. Quien tiene seguridad en sus convicciones acepta gustoso la crítica y el debate porque sabe que sus ideas pueden resultar fortalecidas; en cambio esto es peligroso cuando no existen convicciones o cuando las verdaderas intenciones son inconfesables. Por algo el kirchnerismo en lugar de dar respuestas concretas, apela a una mezcla de retórica vacía, exabruptos emocionales, insultos y descalificaciones.

Cuando la convivencia democracia se debilita gana la violencia. Esto último puede parecer exagerado, sin embargo las piñas de D’Elia, los escraches, el ninguneo al Congreso, los aprietes a jueces, los guantes de box de Moreno, los “juicios públicos”, los elogios a los barrabravas y la proliferación de patotas oficiales, son señales que no deben soslayarse.

Estas connotaciones autoritarias y desapego institucional significan un fuerte retroceso para nuestra democracia. Porque se equivocan quienes consideran que la democracia es solamente un acto eleccionario. Es mucho más que eso, se trata de la mejor forma de convivencia entre individuos digna de un ser humano. Por eso desde el radicalismo siempre hemos afirmado que, más que un sistema político, es una forma de vida.

Recuperar los valores

La cultura de lo banal también ha afectado a la política. Para muchos grupos políticos lo importante parece pasar por los trending topics, las encuestas de imagen, los slogans obvios y vacíos o ingenierías electorales con mucho marketing y pocas ideas. Esa clase de política, por algunos llamada “nueva política”, ha sido más que funcional a las estrategias de instalación del relato kirchnerista.

Muchos en cambio creemos que la política debe pasar por otra cosa: cambiar el contexto y recuperar aquellos valores que hemos ido perdiendo en esta espiral de decadencia en la que nos encontramos. Por eso elegimos al radicalismo, porque es el partido que, a pesar de todas las dificultades que le ha tocado enfrentar, ha hecho de esos valores causa de su existencia.

Se trata de la unidad nacional, entendiendo que la superación de nuestros problemas será posible mediante un proyecto colectivo que nos incluya a todos.

Se trata de la ética de la solidaridad entendida como la mejor forma de hacernos fuertes cooperando entre todos los argentinos.

Se trata del valor del esfuerzo en lugar de la viveza criolla, para que ganen los que se esfuerzan y no los vivos que se aprovechan del esfuerzo de los demás.

Se trata de los valores republicanos; del respeto por las instituciones y la ley. Los países que han alcanzado un importante grado de desarrollo y bienestar social son aquellos que han logrado un óptimo funcionamiento institucional, con respeto por la división de poderes, vigencia del estado de derecho y alternancia en el poder.

Se trata de la igualdad de oportunidades y la justicia social para que no haya excluidos ni marginados. Aquellos argentinos que necesitan un subsidio para poder vivir están limitados en sus posibilidades de desarrollo pleno; física, intelectual y moralmente.

Se trata del pluralismo como factor de enriquecimiento y vigorización cultural de la sociedad. Porque el pluralismo implica diálogo; entendido como una acción racional que nos permite aprender por medio de la crítica. El dejar criticar nuestras ideas y, a la vez, criticar las de los demás, hace que una sociedad las contemple desde distintos puntos de vista para poder juzgarlas y/o mejorarlas.

Se trata de la cultura del trabajo. La dignidad del trabajo es la mejor garantía para que ninguna familia caiga en la extorsión de las redes clientelares.

Se trata de la honestidad y la decencia, para que podamos confiar en nuestras instituciones y entre nosotros mismos. Cuando recuperamos la democracia le dijimos Nunca Más a las dictaduras, la represión y la muerte. El país necesita que, con la misma contundencia de entonces, le digamos Nunca Más a la corrupción.

Se trata del compromiso. Una ciudadanía consciente de sus derechos y obligaciones, con capacidad crítica, involucrada y participativa; constituye un límite infranqueable para cualquiera que pretenda pisotearla.

El poder de la libertad

Un pueblo puede resignarse a muchas cosas, pero nunca a no hacer pleno uso de la libertad. No podemos permitirnos delegar nuestro futuro a profetas que nos digan hacia donde ir. La libertad implica responsabilidad y compromiso; lo que significa que la realización de sus posibilidades depende fundamentalmente de nosotros mismos. Lo que seremos depende de lo que nosotros y muchos otros argentinos, habremos de hacer; hoy y mañana. Y lo que hacemos y habremos de hacer depende, a su vez, de nuestro pensamiento, de nuestros deseos; nuestras esperanzas; nuestros temores. Depende de cómo percibimos el mundo; y de qué tipo de juicio nos formamos de las posibilidades ampliamente abiertas de futuro.

Démonos entonces la posibilidad de no dejarnos distraer por lo banal y superficial; recuperemos los valores. Démonos la posibilidad de imaginar un país mejor y tengamos la voluntad y el compromiso para hacerlo realidad. Démonos, en definitiva, la oportunidad de creer en nosotros mismos.

domingo, 18 de marzo de 2012

Pasajeros en traspaso

Por Guillermo Meyer


A pocas semanas de la tragedia de Once la cuestión del transporte vuelve a ser uno de los principales temas de debate político luego del empecinamiento del gobierno nacional de transferir los subtes y 33 líneas de colectivos a la Ciudad sin los respectivos recursos.

Todos sabemos que si buscamos una respuesta que solucione un problema, primero hay que acertar con la pregunta; pues bien, en esta discusión ninguno de los actores principales se está planteando cómo mejorar la calidad del transporte ni la seguridad de los pasajeros. Lo que se está discutiendo en realidad es quien se hace cargo del costo económico de los subsidios o del costo político de eliminarlos. Esto se enmarca en lo que la presidenta denomina “sintonía fina” que para el bolsillo de los argentinos es muy parecido a lo que se llama ajuste. No es casual que esta decisión coincida con el intento de meter mano a las reservas del Banco Central modificando su carta orgánica.

Se intenta en vano distraer a la opinión pública argumentando que se quiere avanzar en la autonomía porteña. Si fuera ese su interés, ya se hubiera derogado la Ley Cafiero y avanzado también en la transferencia de la justicia y la Policía Federal con sus correspondientes recursos.

También sabemos que para solucionar un problema hay que entenderlo. Esto evidentemente no sucede cuando encontramos a ambos gobiernos enfrascados en una sucesión de chicanas lamentables; por un lado se dijo que los subtes debían ser mantenidos por los porteños porque están en la Ciudad, por otro se echó en cara a los bonaerenses su acceso a hospitales de la ciudad, etc, etc.

Estas afirmaciones demuestran que no comprenden lo que realmente sucede en esta extensión urbana llamada Area Metropolitana. Es verdad que los subtes están en territorio de la Ciudad Autónoma como también lo es que son utilizados por millones de bonaerenses que ingresan diariamente a trabajar; es tan cierto que los bonaerenses utilizan los hospitales que son sostenidos por los porteños como que es en la Provincia donde acaban los residuos que esos porteños producen. Se dice que la Ciudad Autónoma tiene 3 millones de habitantes, afirmación no del todo exacta; ya que se podría afirmar que esos son los habitantes que duermen en la Ciudad a los que se les debería añadir los millones que ingresan durante el día para ser también parte de la Ciudad. Esta dinámica entre ambos lados de la Avenida General Paz y el Riachuelo no es algo negativo, sino todo lo contario, ya que favorece al comercio, al empleo y la economía de todas las jurisdicciones. Mientras los gobiernos construyen límites, la gente vive la ciudad real, que es la de una metrópolis de 14 millones de habitantes en constante movimiento e interacción.

Por lo tanto, no habrá soluciones concretas al tema del transporte si los gobiernos no están preocupados en cómo implementar políticas destinadas a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Se trata, en definitiva, de entender la política como la discusión de los problemas de los ciudadanos. El traspaso por si mismo no modifica los problemas estructurales del transporte, sobre todo si se hace sin los respectivos recursos. Esto produciría una distorsión en el costo de los viajes; viajar en colectivo dentro de los límites de la Ciudad sería más costoso que un viaje en el mismo medio entre Capital y Provincia. Estos, además deberían asignarse con un criterio federal que permita que el costo del boleto sea el mismo en todas las provincias.

Tampoco habrá solución si no entienden que en una megaciudad de estas características es fundamental la coordinación y la cooperación entre todas las jurisdicciones para resolver cuestiones que las exceden, siendo una de las más fundamentales el transporte.

Desde nuestro blog habíamos propuesto un PLAN DE MOVILIDAD URBANA (http://ucrmilitancia4.blogspot.com/search/label/Transporte). Se trata de un aporte que hace eje en la necesidad de planificación y coordinación para poner fin a un estado de cosas que diariamente afecta la dignidad y la seguridad de millones de pasajeros.

jueves, 23 de febrero de 2012

22/02/2012

Por Guillermo Meyer

Como otras tantas veces los argentinos asistimos horrorizados a una nueva desgracia: 50 muertos, 50 familias destrozadas, 700 heridos, muchos de los cuales deberán vivir con las secuelas físicas y psicológicas. Es un deber ciudadano exigir justicia, por las víctimas y por las posibles nuevas víctimas si se mantiene el mismo estado de cosas que provocó esto. Este reclamo debe permanecer vigente hasta su concreción y no agotarse a la vigencia mediática del tema.

Este hecho se dio en el marco de un sistema ferroviario que funciona con vías de la década del 50, trenes de la del 60 y sistemas de señalamiento y seguridad de la del 20. Pero es probable que intenten echarle la culpa a los trabajadores y en última instancia a TBA. Claramente no se puede responsabilizar a los trabajadores que, arriesgando todos los días su integridad física, hacen lo que pueden con un material absolutamente obsoleto. En lo que respecta a TBA, su responsabilidad es importante, pero mayor es la de quienes permitieron que una empresa ineficiente administrara el ferrocarril durante tantos años, incumpliendo además el deber del Estado de hacer los controles necesarios para evitar esta y otras tragedias. Es incomprensible que luego de la tragedia de Flores se haya premiado a TBA con el tren binacional y el tren a Posadas. Esto hace pensar que más que falta de control habría complicidad.

Si nos preguntamos cuales son las prioridades del gobierno por sobre el transporte de los argentinos, encontraremos una respuesta en ese mismo fatídico día. Se había previsto anunciar en la Casa de Gobierno el “Automovilismo para Todos”, acto que fue finalmente suspendido. Esto, sumado al “Futbol para Todos” no es más que el uso goebbeliano de enormes suma de dinero para inundarnos en propagada oficial. Así es como la “caja” del Estado es usada para garantizarse la permanencia en el poder vendiendo un relato plagado de mentiras y omisiones en lugar de solucionar los problemas reales de la gente.

Promesas incumplidas

Si ejercitamos un poco la memoria, recordaremos que la reconstrucción del sistema ferroviario argentino fue uno de los ejes destacados de la campaña presidencial de Néstor Kirchner en el 2003. Sin embargo, las concesiones otorgadas en tiempos de Menem continuaron como antes, aunque con una diferencia: las empresas concesionarias comenzaron a cobrar más en subsidios. Solamente a Taselli se le quitaron las concesiones de las líneas Roca, San Martín y Belgrano Sur luego de varios eventos escandalosos. Estas líneas pasaron a estar a cargo de la Unidad Operativa Ferroviaria de Emergencia (UGOFE), en la que participan Ferrovías, Metrovías y……...TBA.

Con mucha pompa, y en algunos casos por Cadena Nacional, se ha anunciado la vuelta de los servicios ferroviarios de larga distancia a Córdoba, Misiones, Tucumán y Uruguay. Pero estos servicios tardan una cantidad de tiempo desmesurado para llegar a destino cuando logran llegar, ya que en muchas ocasiones dejaron a cientos de pasajeros varados en medio de la nada.

Una de las más importantes obras prometidas fue la del soterramiento de la línea Sarmiento, fundamental para eliminar los pasos a nivel y sus accidentes, y mejorar la frecuencia de los trenes. Se licitó en 2006; se adjudicó en 2008; el primer tramo se inauguraría en 2011; pero hoy, 2012, las obras ni siquiera se iniciaron.

También se anunció la fabricación de 25 formaciones de las denominadas “doble piso” para la línea Sarmiento. Deberían haber estado todas en funcionamiento en 2011, pero hasta ahora hay solo 5 y nada se sabe de las restantes. Mientras tanto, la también anunciada y prometida renovación de vías en el tramo Once-Castelar de la misma línea, iniciada en 2008, está paralizada por falta de pago.

Otro gran anuncio fue la compra de material rodante a España y Portugal con el cual se prometió la renovación y mejora del sistema ferroviario. Cuando llegaron descubrimos que se trataba de chatarra. La excusa del momento fue que se procuraba generar puestos de trabajo en la reconstrucción de los mismos. Lástima que no “se dieron cuenta” de que ya había una enorme cantidad de chatarra en los talleres ferroviarios de todo el país que no nos iba a costar los cientos de millones de dólares que nos costó la importada. Al final solo el 30% de esas unidades pudo ser puesta en funcionamiento mientras que el 70% restante pasó a engrosar el stock de chatarra existente.

La promesa que por suerte no llegaron a cumplir es la del disparate del tren bala. Con la inversión que hubieran realizado en el mismo se hubiera puesto en condiciones todo el sistema a nivel nacional. Ni una cosa ni la otra.

Crónica de una tragedia anunciada

Muchas fueron las advertencias de que esto podía pasar. Tal vez el gobierno las tomó como “mentiras de los gorilas”. Sin embargo cualquier persona que preste atención en un cruce a nivel y observe el estado de las vías verá que: algunas, excesivamente gastadas, fueron giradas para durar un poco más, tirafondos salidos, eclisas (piezas de unión de rieles) a las que le faltan bulones.

Ya en 2007, la Auditoría General de la Nación (AGN), dirigida por el radical Leandro Despouy, detallaba la falta de mantenimiento de vías, estaciones y material rodante.

A esto se suma innumerables denuncias de vecinos y organizaciones de usuarios, todas ellas desoídas.

Un extraño sentido de la oportunidad

Un día después de la tragedia, el juez Oyarbide, de cuestionada independencia, anuló como prueba contra el ex Secretario de Transporte de la Nación, Ricardo Jaime, los mails encontrados en la computadora de un asesor argumentando un dudoso tecnicismo.

Estos mails hablaban de negociados con el estado, intercambio de favores con empresarios amigos, coimas y aportes a la campaña kirchnerista.

Mientras el país está de luto, el Secretario de Transporte denunciado por aceptar el pago de viajes y aviones por parte del dueño de TBA, se encuentra más aliviado en su causa judicial.


Algúno se preguntará con qué autoridad un radical cuestiona la política ferroviaria del kirchnerismo. Pues con la autoridad de pertenecer al partido que inauguró la última gran obra ferroviaria del país como fue la electrificación de dos de los dos principales ramales del Ferrocarril Roca, a pesar de un contexto internacional adverso en el cual los ingresos fenomenales del boom de la soja no eran ni siquiera una fantasía. Lo hago también con la de haber militado contra las políticas privatizadoras del menemismo sintetizadas en la frase “ramal que para, ramal que cierra” y que dejó a miles de argentinos aislados, mientras los actuales kirchneristas, entonces menemistas, aplaudían de pié.

No queremos que algo así vuelva a ocurrir. Queremos por fin tener un servicio ferroviario digno y seguro. Para eso es necesario:

- Que se investigue a fondo las causas del accidente.
- Una justicia independiente que castigue a los empresarios y funcionarios corruptos
- Estudiar seriamente un Plan Integral de Transporte para el Area Metropolitana y para todo el país.
- Que se le de la prioridad que corresponde a la inversión en mejoras que garanticen un servicio digno y seguro.
- Terminar con la incompatibilidad de dirigentes gremiales en el rol de dueños de empresas ferroviarias.
- Que el transporte sea considerado un servicio y no una oportunidad de negociado de unos pocos vivos.


miércoles, 9 de marzo de 2011

Responsabilidades históricas

¿Cómo es que NUNCA tuvieron nada que ver con nada?...

Por Juan Miguel Tosi

• Néstor Kirchner:

Según el relato oficial, la historia de Néstor Kirchner comenzó en 2003. Es representado como un “eternauta” que llego, no se sabe de donde, para liderar espiritualmente el cambo tan deseado por el pueblo argentino. Pero si pasamos de la mitología a la historia, encontramos en el relato oficial un vacío histórico sobre el Kirchner anterior al 2003.

Kirchner, según ese relato, representa la antítesis de los grandes males de los últimos tiempos: la dictadura, el menemismo y el duhaldismo. Sin embargo esta afirmación no tiene nada que ver con la realidad. Al menos eso dicen muchas evidencias documentadas, incluso por programas oficialistas como TVR.

Los Kirchner y la dictadura:

http://www.taringa.net/posts/noticias/5383398/Kirchner-y-la-Dictadura-y-Menem.html
http://www.youtube.com/watch?v=2c4Je3rarlY&feature=related

Los Kirchner y el menemismo:

http://www.youtube.com/watch?v=Hs9-AOlOlC8
http://www.youtube.com/watch?v=lXmpi4V7CiE&feature=related
http://www.revista-noticias.com.ar/comun/nota.php?art=224&ed=1575
http://www.perfil.com/contenidos/2007/05/16/noticia_0080.html
http://cajadecambios.blogspot.com/2007/05/kirchner-y-menem-juntos-y-los-abrazos.html

Los Kirchner y la privatización de YPF:

http://www.youtube.com/watch?v=f0sVahmUAps&feature=related
http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/8488372/Kirchner-alianza-con-Menen_-Para-robar-YPF.html

Los Kirchner y el duhaldismo:

http://mensual.prensa.com/mensual/contenido/2003/01/17/hoy/mundo/849455.html
http://www.youtube.com/watch?v=ZFohJ1JrRUM
http://cajadecambios.blogspot.com/2007/05/kirchner-y-menem-juntos-y-los-abrazos.html

Así es que el día de hoy, en 2011, navegan a la deriva en otra realidad. El olvido, la confusión, la mentira y la verdad de la no-verdad les juegan a favor, es cierto. Pero mienten, se mienten y nos mienten a gusto abusándose de la amnesia del crecimiento y la irresponsabilidad cívica.

La amnesia Nacional y Popular del crecimiento borró el pasado de los más destacados defensores y funcionarios del oficialismo, pero sin Néstor Kirchner, es difícil que el resto del peronismo o el pasado les permitan seguir sin cobrarse viejas deudas. No podrán seguir eludiendo sus responsabilidades históricas. Es cuestión de tiempo para que se entienda que el país no comenzó en 2003 y que la crisis de 2001, no comenzó en 2001. Estos chicos ya estaban, antes de Kirchner y el 2001 y "algo habrán hecho"... y si... y bastante

• Amado Boudou:
El ministro "canchero". Dirigente de Unión para la Apertura Universitaria (UPAU), el brazo político de la Ucede en los centros estudiantiles de las distintas facultades del país. Su par, en la Facultad de Derecho, era el también marplatense Ricardo Echegaray, hoy al frente de la AFIP.

http://www.facebook.com/l.php?u=http%3A%2F%2Fwww.lanacion.com.ar%2F1149568-quien-es-amado-boudou&h=0f0b7

• Martín Sabatella:

La revelación ultra-criti-K. Dos años más tarde, asumió como concejal, como parte de la Alianza por el Trabajo, la Justicia y la Educación, coalición conformada por el FREPASO y la Unión Cívica Radical, entre otras fuerzas políticas.

http://es.wikipedia.org/wiki/Mart%C3%ADn_Sabbatella

• Daniel Scioli:

El motonauta. Hizo campaña para Menem en su reelección presidencial en 1995. Su estrecho vínculo hizo que, el entonces presidente Menem, lograra transmitir en vivo y por canal abierto de televisión una carrera que Scioli compitió en Mar del Plata. Se presenta como candidato a Diputado por la Ciudad de Buenos Aires por el Partido Justicialista en las elecciones de 1997, y el 10 de diciembre de ese año asume como Diputado de la Nación. Es nombrado presidente de la Comisión de Deportes de la Cámara de Diputados, por el término de dos años, cargo que fuera renovado por unanimidad hasta el 2001.Ese mismo año fue reelecto Diputado Nacional en las elecciones legislativas de octubre por el mismo frente que llevaba como candidato a senador al principal asesor del entonces ministro Cavallo, Horacio Liendo. En diciembre de 2001, llegó a ser Secretario de Turismo y Deportes de la presidencia de Eduardo Duhalde.

http://es.wikipedia.org/wiki/Daniel_Scioli

• Daniel Filmus:

El niño Filmus... ¡¡¡Secretario de Carlos Grosso y Anibal Ibarra!!!. Entre sus obras se encuentra la escuela shopping de Once. No hace falta más...

http://es.wikipedia.org/wiki/Daniel_Filmus

• Diana Conti:

La "tonta" Conti, ex militante del Partido Comunista Revolucionario, Secretaria de la Alianza y devenida en Ultra K.

http://www.perfil.com/contenidos/2011/03/02/noticia_0017.htm

• Aníbal Fernández

El charlatán No. 1, en 1997 fue designado Secretario de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires durante la gobernación de Eduardo Duhalde y en 1999, electo presidente de su partido en Quilmes. Fue sucedido al frente del Partido por Sergio Villordo. Durante la Gobernación de Carlos Ruckauf en la provincia de Buenos Aires, se desempeñó como Ministro de Trabajo (antes había sido secretario de esa cartera).

http://es.wikipedia.org/wiki/An%C3%ADbal_Fern%C3%A1ndez

• Débora Giorgi

La Chica de las Chimeneas. Ministra de Industria. En 1999 fue designada por el presidente Fernando De la Rúa, como Secretaria de Industria, Comercio y Minería, asumiendo luego en ese mismo gobierno como Secretaria de Energía.

http://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%A9bora_Giorgi
http://www.lanacion.com.ar/164979-de-la-rua-tomo-ayer-juramento-a-secretarios

• Nilda Garré

En 1993 se integró al FREPASO, por el cual fue elegida como Diputada Nacional por la Ciudad de Buenos Aires. En 1999 fue reelegida como Diputada Nacional por la Ciudad de Buenos Aires, puesto al cual renunció el 8 de octubre de 2000, para Secretaría de Asuntos Políticos del Ministerio del Interior, cuyo titular era Federico Storani. Llegando a ser Viceministra del Interior, donde permaneció hasta marzo de 2001.Entre agosto y octubre de 1996 participó de la redacción del Estatuto de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Coordinó, desde octubre de 2000, la Unidad Especial de Investigación del Poder Ejecutivo Nacional para el esclarecimiento del atentado a la AMIA hasta que en octubre del 2001.

http://es.wikipedia.org/wiki/Nilda_Garr%C3%A9

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=37896

• Carlos Tomada

De 1987 a 1989 (Gobierno de Alfonsín) fue Director Nacional de Relaciones del Trabajo, en 1997 participó de la First World Summit of Labor Mediation, realizada en Washington , y en el año 2002, asumió como Secretario de Trabajo de la Nación.

http://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Tomada

Todos podemos cometer errores. Pero no todo es lo mismo; una cosa es cometer un error y hacerse cargo de las consecuencias y otra muy distinta es hacerse el distraído. Se puede creer en quien se hace cargo de sus errores porque demuestra haber aprendido de ellos, pero nada se puede esperar de quien elude su responsabilidad y la esconde detrás de mentiras escandalosas sumándole.

Y la lista seguirá!!!

martes, 22 de febrero de 2011

Mentiras históricas

Por Guillermo Meyer

“Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo.
Puedes engañar a algunos todo el tiempo.
Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”
Abraham Lincoln


Se podría definir a la historia como la ciencia que estudia y expone los hechos ocurridos a lo largo del tiempo hasta la actualidad. No se trata de una ciencia exacta ya que los hechos pueden ser interpretados y ponderados de distinta manera según la ideología o valores de cada uno.

A veces existen vacíos o falta de evidencia confiable acerca de algunos períodos, por lo que la historiografía recurre a hipótesis, muchas veces controversiales. Sin embargo, en pocas ocasiones esa falta de evidencia es casualidad. A lo largo del tiempo han existido quienes han falseado, omitido y ocultado hechos, con el fin de ajustar la realidad en función de determinados intereses. Por eso, como dice la frase, "si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia”, aunque vale aclarar que tampoco se puede garantizar que la “otra historia” no contenga los mismos vicios.

Actualmente estamos asistiendo, desde el discurso del gobierno y medios periodísticos adictos, a una suerte de relato sobre lo sucedido desde hace unas décadas hasta estos días. Como decía anteriormente, deformadores de la historia existieron siempre, pero los relatores de los que dispone este gobierno carecen de toda sutileza.

- Crearon el mito de un Kirchner enfrentando a la dictadura a pesar de no exponer ningún hecho concreto que lo compruebe. Lo que si se sabe es que en esa época cosechó una buena fortuna quedándose con las propiedades de las víctimas de la Circular 1050 de Martínez de Hoz.

- Durante el acto de la ESMA del 24 del marzo de 2004, Néstor Kirchner pidió perdón por el silencio de los gobiernos democráticos frente a los crímenes de la dictadura. En ese discurso se olvidó del juicio a las juntas impulsado por Alfonsín apenas recuperada la democracia.
A pesar de lo que dicen, el compromiso de los Kirchner con la causa de los Derechos Humanos no parecía muy importante en 1983, cuando apoyó a un candidato justicialista dispuesto a acatar la Ley de Autoamnistía de la dictadura. Tampoco aprovechó la oportunidad de demostrar interés en 1990, cuando guardó silencio frente a los indultos de Menem. Hoy, el kirchnerismo no tiene problemas en aceptar a Aldo Rico en sus filas, a pesar de ser alguien que adquirió notoriedad cuando protagonizó un alzamiento contra el gobierno de Alfonsín para frenar los juicios.

- Muestran a una presidente que enfrentó los “piquetes de la abundancia” realizados por una “oligarquía” que no aceptaba un aumento en las retenciones. Se consideraba que estos productores tenían una renta excesiva.
Fue raro escuchar algo así de alguien que se enriqueció en un 572%, desde el 2003, sin pagar ninguna retención a una renta indudablemente extraordinaria. Cabe agregar que esa renta fue producto de vender a precios exorbitantes tierras que fueron públicas antes de que las compraran a precios irrisorios a un intendente amigo.

- Proclaman al kirchnerismo como la antítesis de la década menemista a pesar de que no se conoce ninguna crítica de Kirchner al gobierno durante ese tiempo. Lo que si quedó registrado es el efusivo recibimiento que, como gobernador, le hizo al entonces presidente Menem en Río Gallegos agradeciéndole lo que su gobierno hacía por el país. Si en esa época no era parte del menemismo lo disimulaba muy bien.

- Lamentan la privatización de YPF durante los ´90. Pero no se hace ninguna referencia a que el entonces gobernador Kirchner hacía lobby públicamente para que se concretara esa privatización.

- Culpan a los demás de todos los males del país. Sin embargo el partido oficialista gobernó durante más de 19 años desde la recuperación de la democracia a la fecha y los kirchner siempre mantuvieron los pies dentro de ese plato.

Las contradicciones y groseras omisiones del relato oficial desnudan su falsedad. Entonces no estamos hablando de una controversia histórica, sino moral. Este relato no se limita a la historia. Si la historia se escribe día a día; las mentiras también.

- Se presentan como la nueva política, pero se respaldan en los intendentes del Conurbano y en la burocracia sindical.

- Dicen no reprimir la protesta social. Sin embargo, eso no fue así en Formosa cuando la policía del gobernador Kirchnerista reprimió la protesta de los tobas con un saldo 4 muertos y varios heridos. Tampoco hacen mucho para insuflar en sus seguidores el respeto a la libre expresión de los demás, recordemos sino la irrupción de D’Elia en la Plaza de Mayo para impedir a puñetazos la protesta de ciudadanos que defendían la postura del campo, o cuando Mariano Ferreyra fue asesinado a manos de la patota sindical oficialista.

- Dicen que no hay inflación. Pero la mentira del INDEC no necesita demasiado análisis. Se comprueba cuando vamos al supermercado. Si nos aproximáramos a las cifras reales de la inflación veríamos que la cantidad de pobres es mucho mayor a la que proclama el gobierno.

- Ante toda cuestión complicada se dice que es un invento de la prensa: Skanska, la valija de Antonini Wilson, la bolsa de Miceli, el procesamiento del recaudador de campaña, la causa de los medicamentos, los mails de Jaime, el narcoavión, etc. Aquí el relato no explica el enriquecimiento de funcionarios y amigos, a menos que digan que se hicieron ricos porque ahorraron mucho.

- Frente a la muerte por desnutrición de los niños wichis en Salta, el gobernador Kirchnerista explica que es culpa de su cultura. Entonces, según esto, la cultura wichi produciría desnutrición. Para dar mas detalles, agregan que los wichis no van a los centros asistenciales cuando están afectados por enfermedades que ya deberían haber sido erradicadas o cuando están desnutridos por falta de alimento. Poca política de salud preventiva y demasiado cinismo.

- Presentan como un logro progresista el veto al 82% móvil para los jubilados alegando responsabilidad en el uso de los fondos públicos para evitar la quiebra del Estado. Pero usan esos fondos en cosas como el costosísimo “Fútbol para Todos” y el clientelismo. Esas no habla de prioridades muy progresistas.

- Se vanaglorian de que el gobierno no cede ante las corporaciones. Ese discurso coexiste con el oscuro y costoso esquema de subsidios a las empresas privatizadas y de transporte, los favores a sectores sindicales que movilizan a su favor, las obras públicas asignadas a los mismos amigos de siempre, o una Ley de Glaciares a medida de las corporaciones mineras.

- Consideran fundamentales las “facultades extraordinarias” del Poder Ejecutivo otorgadas por la “Ley de emergencia económica”. Parece que para ellos no es contradictorio sostener la necesidad de esos “superpoderes” con ese argumento cuando al mismo tiempo dicen que la economía está de maravillas.

- A través del ministro Boudou afirman que la inflación no afecta a los más pobres. Para darse cuenta de que esto no es así no hay que estudiar economía, basta con tener un mínimo de criterio. Un gobierno progresista bajaría el IVA de los alimentos básicos (gasto principal de las familias más pobres) y no gastaría millones en subsidiar los servicios de los sectores más pudientes.

Estas son sólo algunos de los componentes del relato oficial, lleno de contradicciones, omisiones y datos falsos. Con todo esto se busca crear un espejismo para engañar a la gente diciéndole que estamos frente a una gesta progresista materializada luego de años de lucha. Pero los hechos concretos muestran que se trata, en realidad, de la continuidad de un populismo de derecha que con distinto discurso hace lo mismo; someter a los más necesitados convirtiéndolos en clientes.

Ya sabemos que nada bueno puede provenir de algo que se basa en algo que no es real porque tarde o temprano la realidad estalla en nuestras narices con graves consecuencias. Para que los argentinos vivamos mejor no necesitamos un discurso o un relato auspicioso, sino una realidad concreta que sea auspiciosa. No permitamos que los responsables de gran parte de nuestros problemas escondan lo que hacen detrás de sus mentiras para luego presentarse como la solución de lo que provocaron.

A lo largo de nuestra historia los argentinos hemos sido víctimas de muchos engaños. El principal se da cuando tratan de hundirnos en la desesperanza y la resignación diciéndonos que si viene un gobierno de otro signo no va a poder, o no lo van a dejar gobernar. Precisamente el desafío del radicalismo y el Acuerdo Cívico y Social es esa tarea de devolver la esperanza a los argentinos y demostrar que no tenemos por que ser rehenes de nadie.

El pueblo unido jamás será vencido…….ni engañado.

martes, 19 de octubre de 2010

Cuando la resposabilidad es hija de la irresponsabilidad

Por Juan Miguel Tosi

Leyendo y releyendo el "articulado o articulaje" (como se le quiera decir) publicado por varios medios, me topé con este de Página 12. Se llama "El 82% inmóvil"


**http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-155129-2010-10-16.html**


Y siendo que yo de cuestiones previsionales y técnicas no sé nada, leo en búsqueda de definiciones técnicas sobre este tema... pero no hay, ni de uno ni otro lado. Entonces deduzco -como bien cita el artículo- que es todo político. Aclarado esto, me permito hablar, total, parece que nadie sabe realmente de la técnica de estas cosas. Hechas las salvedades, me detengo en este fragmento que es, a mi entender, el nudo; dice: "...y tampoco podían explicitar -los senadores- las fuentes de financiamiento para el 82 por ciento porque las únicas fuentes posibles son aumentando los aportes patronales u otros impuestos. Y eso no lo van a proponer porque allí están los intereses que representa el centroderecha."


Primero, cabría preguntarse que es la "centroderecha". A mi modesto entender, históricamente fueron expresiones similares a la UCD, o UCeDe de Don Alvaro Alsogaray. Si es por ello, deduzco que Amado Boudou, ministro de este Gobierno, viene de la "centroderecha". Yo no escuché a Amado defender el proyecto del Congreso. Si lo escuche defenestrar a los senadores radicales, como históricamente hizo el partido de los Alsogaray con la "centroizquierda" a la que históricamente adscribe la UCR, sobre todo desde los tiempos de Don Raúl Alfonsín.

Agrega mas adelante: ..."Desde el centroizquierda opositor, que los acompañó a pesar de conocer ese cuadro, se habló también de sacar subsidios a los servicios y a la producción, o disminuir obras públicas, lo cual presenta un centroizquierda bastante a la derecha: lo que se da por un lado a los jubilados se les saca por el otro, aumentando tarifas y desempleo. En función de las circunstancias, el centroizquierda opositor ha sido bastante concesivo con el centroderecha en su alianza parlamentaria, lo cual proyecta un esbozo de lo que sería en un eventual gobierno suyo.". Descarrilamiento final del artículo. Todo reducido a "centroderechas" y "centroizquierdas"... todo y nada a la vez, en un desdibuje y pastiche que solo beneficia a los residentes de la casa Rosada, que dicho sea de paso, son el producto de la política de la no política y de la verdad de la no verdad. Mucho más no queda para reflexionar. Este es un tema político. El Congreso corrió políticamente al Ejecutivo en su terreno preferido: el del discurso y de los gestos. Nada se le puede reprochar.

Cuando una presidente no sabe de dónde sacó varios millones de dólares, ni sabe cómo se gastan varios miles de millones a cargo de su administración, es poco lo que queda de margen para no darse cuenta que es ella misma la primera en temer por los "impuestos a los aportes patronales" o "impuestos a las rentas". Es ella misma y varios empresarios, además, los que temen perder mucho si se quitan los "subsidios a los servicios o la producción", ya que no sólo se elevarán las tarifas y habrá más desempleo -dos medidas impopulares y lapidarias- sino que quebrarán automáticamente casi todos los concesionarios de los servicios públicos a cargo de empresarios amigos, trayendo la ruina personal a muchos y creando un caos al Gobierno. Lo triste, es que tarde o temprano el ajuste llegará y será más duro conforme pasa el tiempo, mientras tanto el Gobierno apuesta a hacer la plancha estirando lo más posible un esquema inviable hasta el final de su gestión actual, en una cada vez más endeble fuga hacia adelante.

Es muy posible que el 82% se pueda pagar, pero ello implicaría un profundo reordenamiento del Estado, tarea que este Gobierno, por incapaz, ya no puede hacer. Como dijo la presidente, esta ley "es la quiebra del Estado", y tal vez, conociendo sus limitaciones, no las del país, sea cierto. Sobre todo si se pretende el cumplimiento sin reordenar el descomunal desmanejo de la inversión pública. No es "la oposición" sino el Congreso, quien realmente está actuando responsablemente. Responsablemente, por señalarle con su forma y su lenguaje -que es legislar, ni más ni menos- al Poder Ejecutivo que las cosas que se "ejecutan" no son tan "ejecutivas” como dicen que son. Es, por primera vez en mucho tiempo, el control de un poder sobre el otro. El Ejecutivo, realmente en serios problemas para cumplir la norma, responsablemente la veta, pero ese veto responsable hoy, es consecuencia de un largo camino de manejos profundamente arbitrarios y negligentes del aparato del Estado.

lunes, 5 de julio de 2010

Yo hablaré por Amanda

Por Juan M. Tosi.

El tema del casamiento entre personas del mismo sexo comenzó como un asunto de adultos y terminó con los chicos... Mal, cuando debería ser tema de continuo debate el bienestar de la niñez, pero ya que llegamos así, tomo la oportunidad. Por supuesto que estando en pareja con otro hombre estoy en un todo de acuerdo con la modificación del Código Civil, cuyo resultado será el mal nombrado "matrimonio gay". Pero mucho mas interesado que en casarme de nuevo, me importa por que soy padre de una niña de casi 5 años que se llama Amanda.

Cuando el debate por el matrimonio entre personas del mismo sexo llegó a su fin en si mismo y la cosa parecía que venía bien para el colectivo LGBT, los sectores conservadores -principalmente las cúpulas de las iglesias- encontraron en el tema de la niñez la grieta para desplegar su clásico espíritu condenatorio. Entonces, de golpe se acordaron de la adopción. Pero en el apuro y con su corta y torpe mirada, pensaron en un argumento demoledor y supusieron que si dos gays o dos lesbianas no podían tener hijos, entonces la forma de tener hijos es adoptando y ahí estaría la solución a la cuestión. Desde ese momento, el debate es "la adopción de niños".

Como en los E.E.U.U. de los 70, cuando aparecieron los niños en la voz de Anita Briant que los defendía de los maestros gays y del atrevido Harvey Milk; como aquí en 1987, cuando se alzaban voces por los chicos que serían víctimas del satánico proyecto de Ley de Divorcio y Patria Potestad Compartida; y como en tantas otras oportunidades, hoy en pleno 2010, otra vez aparecen personajes como Cinthia Hotton tomando la palabra por el destino de esas pobres almas infantiles que deberán lidiar con tantos papás y mamás, tantos papás gays, tantas mamás solteras, tantos papás y mamás ensambladas... Pero entre las cuestiones que se escapan a estos detractores profesionales, estamos quienes tenemos nuestros hijos, quienes tenemos nuestras familias, quienes estamos a su vez, por fuera del propio esquema que ellos mismos condenan.

¿Quién habla en nombre de Amanda?. Esa es mi pregunta, por que ella no es un "hipotético caso", ella existe y tiene una mamá y un papá que ahora vive con otro hombre. Amanda merece un país que comprenda que no es hija de "minorías", de "gente rara", por no citar "enfermos", "desviados" u "anormales". Se cuidan mucho de acusarnos directamente de esas formas, pero lo piensan y por ello se oponen con esa violencia y con ese cinismo a la aceptación. La aceptación y la integración supone el final de privilegios, el fin de posiciones, el final de una moral y un orden y eso es lo que se juega y lo que temen perder. Los mueve -como siempre- el pánico.

Entre los argumentos mas curiosos que escuché en contra de los nuevos modelos de familia, está justamente el temor a la destrucción de la familia, y me pregunto ¿cómo puede estar en peligro una institución que está buscando ampliarse?, ¡que contradicción!. Mas contradictoria aún es la contrapropuesta de Unión Civil, que supone un formato nuevo y más flexible que finalmente podría terminar con el matrimonio, ya que cuidando "no discriminar", lo proponen para todos. Si no nos declaran enfermos o delincuentes, lamento decirles que seguir negando los mismos derechos con los mismos nombres es un acto de discriminación que no solo afecta a los adultos, sino que afecta a muchos niños, a los cuales dicen defender.

Espero que en un básico respeto a las libertades individuales y los derechos humanos, el Senado modifique el Código Civil refundando y ampliando la familia para hacer retroceder los prejuicios, la discriminación y hacernos mas ricos como sociedad.

miércoles, 9 de junio de 2010

Los Kirchner y el falso progresismo

Por Guillermo Meyer

Desde la llegada del kirchnerismo al poder asistimos a un desencajado discurso oficial que plantea una fuerte división entre progresistas y reaccionarios donde ellos son el gobierno nacional y popular representante del progresismo, mientras que quienes se atreven a cuestionarlos son la derecha reaccionaria golpista y nostálgica de la dictadura.

El progresismo ha sido tan tergiversado que hace fácil a cualquiera incluirse dentro del mismo. Pero el progresismo, como nosotros lo entendemos, no trata sólo de avanzar, sino de hacerlo según algunas prioridades tales como:

- Limitar la concentración del poder económico afianzando el rol del estado como agente regulador.
- Garantizar la igualdad de posibilidades y un reparto justo y equitativo de la riqueza.
- Manejar con transparencia y decencia el presupuesto público.
- Afirmación de un estado de derecho sosteniendo la democracia y sus instituciones como mejor sistema para canalizar la voluntad popular.
- Defensa de los derechos humanos y las libertades individuales.

Analizando el desempeño del gobierno con respecto a esos puntos se verifica que lo que hace el kirchnerismo en los hechos dista mucho de lo proclamado en sus discursos, y es bueno que la sociedad lo sepa.

- Limitar la concentración del poder económico afianzando el rol del estado como agente regulador.

Proclaman la construcción de un capitalismo nacional, sin embargo, los resultados demuestran que en su lugar lo que se afianzó fue un capitalismo de amigos.

Las grandes licitaciones públicas de importancia terminan en manos de un selecto grupo cuyo principal antecedente es su cercanía con el poder.

Los más conocidos son Lázaro Báez y Cristóbal López. Este último factura $1200 al año (eso sí es una renta extraordinaria). NK en la finalización de su mandato y por decreto, prorrogó la licencia de sus máquinas tragamonedas del Hipódromo de Palermo hasta el 2032, el mismo decreto además lo “obligaba” a instalar 1500 tragamonedas más alegando la necesidad de satisfacer una demanda creciente de la comunidad.

Algunas de esas empresas comenzaron también a comprar medios de comunicación, a pesar de no tener ningún tipo de experiencia en esa materia. Se entienden las motivaciones cuando en esos medios se expulsan a los periodistas que no hablan como le gustaría al gobierno. El caso más resonante fue el de Radio Del Plata.

Por otro lado se convirtió al Estado en socio bobo de empresas concesionarias sobre las que no hay controles serios. Una de esas situaciones nos referimos anteriormente en este blog

También llama la atención que mientras el gobierno hostiga al campo, sobre todo a los pequeños y medianos productores, muchos “amigos” compran grandes extensiones de tierra.

Finalmente se ha permitido una progresiva desaparición del empresariado nacional. Según La última encuesta nacional de grandes empresas, de las 500 principales sólo el 33% de la producción está en manos de empresas argentinas, mientras que las extranjeras controlan el 67% restante.

Estos no son los resultados ni la forma de gestionar de un gobierno genuinamente progresista.

- Garantizar la igualdad de posibilidades y un reparto justo y equitativo de la riqueza.

El gobierno habla mucho de la redistribución de la riqueza, sin embargo lo que hacen es una transferencia de millonarios recursos a organizaciones sociales adictas que tienen a las familias pobres como rehenes y que se manejan como si fueran estados paralelos. Algunas incluso degeneraron en grupos violentos. Eso no es redistribución de la riqueza, eso es clientelismo.

Con el fin de disponer de caja para esa política clientelar, el Gobierno no tiene pruritos en pasar por encima de la Constitución. La crisis desatada por los fondos del Banco Central no es otra cosa que un capítulo más en la misma línea que la apropiación de recursos provinciales, el uso de depósitos del Banco Nación y la confiscación de los fondos del ANSES.

Respecto a esto último, parecía muy loable la intención del gobierno de terminar con el negocio privado de las AFJP y sus exorbitantes comisiones, sin embargo eso no significó la recuperación de esos fondos para los jubilados, estos apenas recibieron unos magros aumentos que no alcanzan a cubrir la pérdida de poder adquisitivo por la inflación. Finalmente el gobierno usó esos fondos para disciplinar gobernadores e intendentes y más clientelismo

Argumentan que no hicieron ningún recorte directo a los salarios, cosa que es cierto, pero por otro lado la inflación no significa solo que los precios suben sino que el salario de todos se ve recortado en su poder de compra, por lo que los trabajadores están sufriendo un recorte mucho mayor que un 13%. Así es que mientras los alimentos, alquileres, expensas, tarifas, remedios, se han incrementado entre un 25 y un 80 por ciento, los salarios subieron en el mismo lapso apenas un 20%. La inflación licua el poder de compra de quienes tienen menores recursos, es decir, de quienes tienen como gastos prioritarios la alimentación, no es el caso de quienes tienen negocios turísticos en El Calafate o viven de actividades especulativas.

La política impositiva sostenida por el gobierno tampoco tiene rasgos progresistas. A pesar del contexto internacional favorable que vivió el país y el crecimiento de la economía de los últimos años, la Argentina es uno de los pocos países del mundo donde los alimentos están gravados con una tasa del 21%. Mientras tanto, rentas extraordinarias como las obtenidas por los Kirchner por intereses devengados por depósitos a plazos fijos no tributaron al fisco porque la renta financiera está exenta según la Ley del Impuesto a las Ganancias, como tampoco la renta devengada por el incremento en el valor del patrimonio inmobiliario vendido por los Kirchner, esta solo abona el 1,5% por el impuesto a las transacciones inmobiliarias. En este último caso son rentas extraordinarias muy superiores a las que obtiene un pequeño productor de 80 hectáreas, que debe pagar enormes cifras en concepto de retenciones.

Durante este período el país tuvo enormes ventajas brindadas por un contexto internacional favorable y los incrementos en los precios de los productos que exportamos que permitieron un crecimiento del PBI que osciló en los últimos años entre un 7 y 9%. En ese contexto, una política progresista no hubiera permitido que la cantidad de pobres aumentara en tres millones desde 2006 a 2008 según el propio INDEC de Moreno, por lo que la cifra real podría ser considerablemente mayor.

Una política progresista hubiera consistido en reducir o eliminar el IVA a los principales productos alimenticios y gravar como corresponde a la riqueza y actividades especulativas. Hubiera apostado a la distribución mediante el salario a través del trabajo y a la educación como garante de la igualdad de oportunidades garantizando a la niñez las condiciones de alimentación y salud que garanticen un exitoso aprendizaje.

Todo esto no nos debería sorprender considerando que gobiernan quienes formaron parte del modelo “neoliberal” de los `90 y agradecían públicamente en Santa Cruz al entonces presidente Menem todo lo que hacía por el país.

- Manejar con transparencia y decencia el presupuesto público.

No vamos a cuestionar a todo aquel que tiene dinero, sino a aquel que no puede explica razonablemente como lo hizo. En ese sentido los Kirchner dejan muchas dudas.

A lo largo del 2008, su patrimonio neto pasó de $17.824.941 a $46.036.711, lo cual implicó un crecimiento del 158%. Parte de esto se explica con operaciones inmobiliarias como la compra de un terreno en El Calafate, comprado en marzo de 2006 por $132.079, mientras Néstor Kirchner era presidente, y vendido luego por $6.300.000, dando una ganancia de $6.167.921; o la triplicación de sus depósitos bancarios, que pasaron en 2008 de $13.515.021 a $32.174.258 mediante una tasa de interés insólita.

Si en 2003 el patrimonio de los Kirchner era de $6.851.810, el incremento desde entonces fue del %572. Una fortuna amasada mediante operaciones especulativas es algo muy particular considerando que se trata de quienes despotrican desde la tribuna contra los “avaros oligarcas”.

A esto hay que sumarle los escándalos de Skanska, valijagate, bolsas de dinero olvidadas en un baño del ministerio de economía, Piccolotti, Jaime, etc., etc. Tampoco nos olvidemos de los desaparecidos fondos de Santa Cruz producto de la complicidad del entonces gobernador con el presidente Menem para entregar YPF.

En los últimos años hemos visto como se instalaba la resignada frase; “roba pero hace”. Pero al final de los gobiernos que motivaban esa expresión los resultados fueron desastrosos. Esto es así porque un funcionario público que tiene sus objetivo en hacer caja para si mismo y su banda, diseña las políticas públicas para servir a ese fin, y por lo general, independientemente de la orientación de se gobierno, ya sea progresista, liberal o conservador, los resultados negativos son muy parecidos.

Sin ética no se puede construir un verdadero progresismo.

- Afirmación de un estado de derecho sosteniendo la democracia y sus instituciones como mejor sistema para canalizar la voluntad popular.

Convirtieron en algo común el uso de los recursos del estado para comprar voluntades, intercambiando apoyo político por favores. Esta práctica queda en evidencia siempre que hay que tratar alguna ley “difícil” en el Congreso. Con esto se debilitan el federalismo y las instituciones representativas y republicanas sobre las que se basa nuestro orden democrático.

Por supuesto que un gobierno necesita recaudar, pero existen muchas formas de hacerlo sin hacer uso de los fondos de los jubilados o retenciones excesivas a la producción agropecuaria, como una correcta aplicación del impuesto a las ganancias en lugar de pisotear las instituciones, pero eso afectaría a muchos monopolios hoy amigos del gobierno. Además el impuesto a las ganancias es coparticipable y con esto disminuiría el poder que el ejecutivo nacional tiene sobre las gobernaciones provinciales.

Raúl Alfonsín decía que “tenemos una democracia renga, con libertad pero sin igualdad”. Es verdad que desde 1983 Argentina a avanzado mucho en cuanto a libertades y afianzamiento del estado de derecho, lo cual no fue fácil y es un logro muy valorable, pero queda una deuda aún muy grande en cuanto a igualdad. Sin embargo, mientras esa deuda se amplió, esa libertad está en riesgo debido a un clientelismo donde los que reciben son convertidos en rehenes de quien da y así ven diluida su libertad de elección al estar obligados a participar de determinados actos políticos o a votar a tal lista para seguir recibiendo unos pocos pesos.

Avanzaron sobre la libertad de expresión cuando mediante la “Ley de Medios” intentaron amordazar a la prensa o cuando pretenden disciplinarla mediante una distribución discrecional de la pauta oficial. El derecho a la libre expresión de los ciudadanos también esta en riesgo cuando manifestantes son atacados en su lugar de reunión por patotas que irrumpen a golpes a modo de fuerzas paramilitares.

Los Kirchner no entienden que la división de poderes planteado en la Constitución Nacional es parte de un sistema que procura que los distintos poderes se controlen entre si. Ante cualquier crítica, en lugar de defenderse con argumentos atacan acusando a quienes los cuestionan de gorilas, golpistas, prensa desestabilizadora, etc. Culpan a los partidos opositores de todas nuestras desgracias cuando el justicialismo gobernó diecinueve años desde 1983 y el radicalismo solo siete. También se victimizan por el acoso de la justicia o porque el Congreso dejó de ser una escribanía, cosa que sucedió por el voto popular. Esto lo dice un gobierno que durante seis años tuvo mayoría en las dos cámaras. El radicalismo si sabe de oposición salvaje, siempre en minoría en el senado y soportando paros generales y una actitud realmente irresponsable de la oposición justicialista.

Es falso que la igualdad se obtenga a costa de perder libertad. La igualdad no puede ir sino de la mano con la vida y la paz.

- Defensa de los derechos humanos y las libertades individuales.

Se les reconoce el haber reiniciado el enjuiciamiento de los responsables de delitos de lesa humanidad durante la dictadura. Sin embargo se vino haciendo un uso político de los mismos a punto tal de provocar la demora de los procesos judiciales para sacar provecho por mas tiempo.

Los Kirchner se dicen luchadores de siempre por los derechos humanos, sin embargo, cuando durante la campaña de 1983 Alfonsín se comprometía a juzgar a las juntas militares, ellos apoyaban a un candidato que aceptaba la ley de autoamnistía del proceso. Tampoco se los escucho molestos durante su período menemista cuando este dio el indulto. Durante la dictadura iniciaron su fortuna usufructuando el modelo económico (también genocida) de Martínez de Hoz, siendo ejecutores de los juicios hipotecarios que la gente no podía pagar debido a la aplicación de la Ley 1.050.

Por último, una persona realmente comprometida con los derechos humanos jamás podría haber comparado la desaparición forzada de personas durante la dictadura con el “secuestro de los goles”, tal cual hizo la presidenta durante la presentación del “fútbol para todos” (pagado por todos, nos guste o no el fútbol).

En definitiva, los derechos humanos son utilizados para la construcción de antinomias que posibiliten la conservación del poder. Son el “paragolpes” del kirchnerismo, es decir, si alguien cuestiona hechos de corrupción; el avasallamiento de las instituciones, la inflación, etc., es porque está con Videla, Massera, Pando y Cía. Esta banalización puede provocar a futuro un daño muy importante a una de las causas más nobles que existen.

En estos años el país ha visto dilapidadas enormes oportunidades por la aplicación de políticas que solo buscaron hacer caja para mantener el poder por el poder mismo. En ese afán quedaron sacrificadas por las urgencias electorales la planificación a largo plazo, el desarrollo industrial, la revitalización del campo (estamos al borde de tener que importar carne), la actualización en materia energética (perdimos el autoabastecimiento de petróleo logrado durante la gestión de Alfonsín).

Como en otras épocas, la reconstrucción de un país no puede hacerse sin verdad y justicia. La corrupción es causa de mucho dolor en mucha gente e incluso de muertes. Por eso, si se cometieron delitos de corrupción, estos no pueden quedar impunes. Esto además queda claro en el artículo 36 de la Constitución Nacional.

Sabemos que la herencia que recibirá el próximo gobierno será pesada. Pero los radicales debemos asumir la responsabilidad de corregir el daño provocado, por empezar, devolviéndole a la gente la esperanza de que entre todos podemos hacer un futuro mejor. Que todos creamos y trabajemos para que desde el 2011 comience a ser realidad ese ideal progresista por el que trabajamos desde 1983: para que con la democracia se coma, se cure y se eduque.